Leandro Fernández, el goleador del Rojo en 2016, trabajó en
un frigorífico de Santa Fe hasta los 14 años. Hoy, los hinchas disfrutan de sus
goles y del paso de baile que realiza cada vez que convierte.
Leandro Fernández posó para Olé haciendo la coreografía que
usa cada vez que convierte. Causa furor. (Néstor García)
Por Fabián Rodríguez
Tomás bailaba al ritmo de las canciones de Mario Pereyra, un
referente de la cumbia santafesina. El nene se meneaba de aquí para allá y
movía los brazos de una manera particular. En ese momento estaba junto al mayor
de los diez hermanos Fernández, y le pidió que hiciera el pasito característico
al convertir un gol. Hoy, cinco años después, es la marca registrada de
Leandro, el goleador del Rojo durante este año. “Desde aquel entonces, que
jugaba en Defensa y Justicia, festejo con ese baile y Tomás ya se acostumbró a
verme. Sabe que lo hago por él, que es el mimado de la familia al ser el más
chico. Y a mí me identifica. De a poco, la gente se va copando con el paso de
baile y la verdad es que está bueno que ocurra. Ojalá que pueda hacer muchos
más y que sirva para lograr cosas importantes”, le describe a Olé el autor de
un gol y figura del equipo en el triunfo (2-0) frente a Arsenal.
El delantero de 25 años se crió en el barrio Yapeyú, ubicado
en el Noroeste de la ciudad de Santa Fe. Allí arrancó la historia, entre
algunas carencias económicas y los sueños de gloria. “Lo primero que pienso al
recordar mi infancia es en La Perla del Oeste, donde jugué desde los ocho años.
Después fui a Colón y llegué hasta la pre-Novena. En el Sabalero tuvimos una
categoría muy buena: torneo al que íbamos lo ganábamos, ya sea en Rafaela o en
Sunchales. Ahí nos dirigía Mauricio Chimentín, pero se fue y empezamos a
perder. Un tiempo después, me fui”, detalló.
-¿Cómo sucedió tu llegada a Defensa y Justicia?
-Tenía 15 años cuando Miguel Restelli y Bruno Chimentín, el padre de mi técnico en Colón, me trajeron a Defensa y Justicia. Me convencieron que viniera a probarme, me decían que tenía condiciones y que dejara de trabajar. Un día me vino a buscar y luego de una prueba de tres días busqué mis cosas en Santa Fe y me instalé en la pensión del club.
-Tenía 15 años cuando Miguel Restelli y Bruno Chimentín, el padre de mi técnico en Colón, me trajeron a Defensa y Justicia. Me convencieron que viniera a probarme, me decían que tenía condiciones y que dejara de trabajar. Un día me vino a buscar y luego de una prueba de tres días busqué mis cosas en Santa Fe y me instalé en la pensión del club.
-¿Qué trabajos tuviste?
-Laburaba en un frigorífico con un tío. Lo ayudaba a cargar y a bajar las achuras del camión. Lo hice durante uno o dos años. Fueron experiencias que me sirvieron y me fortalecieron.
-Laburaba en un frigorífico con un tío. Lo ayudaba a cargar y a bajar las achuras del camión. Lo hice durante uno o dos años. Fueron experiencias que me sirvieron y me fortalecieron.
-Una década después, ¿cuánto valió la decisión de venir al
Halcón?
-Muchísimo. La vida me dio una vuelta y me trajo a Buenos Aires. Antes yo quería hacerlo, pero por cuestiones económicas, más el trabajo, me había quedado en Santa Fe.
-Muchísimo. La vida me dio una vuelta y me trajo a Buenos Aires. Antes yo quería hacerlo, pero por cuestiones económicas, más el trabajo, me había quedado en Santa Fe.
-Y de a poco se sumaron tus hermanos...
-Una vez que estaba en Defensa y Justicia traje a mis hermanos de a poco. El primero que vino fue Brian. La jugada le salió muy bien porque hizo muchos goles y logró el ascenso a Primera. Ahora Tomás también juega en el club. Es delantero, como todos. Si armamos un equipo nos peleamos todos por el puesto, ja. De mi sacó alguna cosita, aunque es zurdo y está todo el tiempo haciendo chiches. Yo para eso no sirvo, a mi me gusta encarar y patear al arco.
-Una vez que estaba en Defensa y Justicia traje a mis hermanos de a poco. El primero que vino fue Brian. La jugada le salió muy bien porque hizo muchos goles y logró el ascenso a Primera. Ahora Tomás también juega en el club. Es delantero, como todos. Si armamos un equipo nos peleamos todos por el puesto, ja. De mi sacó alguna cosita, aunque es zurdo y está todo el tiempo haciendo chiches. Yo para eso no sirvo, a mi me gusta encarar y patear al arco.
Fernández clavó un golazo para el Rojo
Los goles convertidos en Godoy Cruz fueron el puente que lo
acercaron a Avellaneda, en busca de reforzar el plantel de Independiente para
conseguir el título. Una apuesta que no rindió sus frutos a nivel colectivo,
aunque Leandro comenzó a pagar con gritos y sólidas actuaciones.
-¿Sentís que lograste adaptarte al club?
-Con el correr del tiempo me siento mejor. Es difícil adaptarse rápido a un club grande al venir del Interior para vivir en la locura de Buenos Aires y a jugar en Independiente, que tiene otra dimensión y difusión.
-Con el correr del tiempo me siento mejor. Es difícil adaptarse rápido a un club grande al venir del Interior para vivir en la locura de Buenos Aires y a jugar en Independiente, que tiene otra dimensión y difusión.
-¿Qué evaluación hacés de tu presente?
-Tranquilo, hice las cosas bien en Godoy Cruz y siento que tengo que demostrar por qué estoy en Independiente. Si las cosas le van bien al club es mucho mejor porque uno se siente más cómodo. Ojalá que logremos los objetivos en los tres torneos que tenemos que jugar.
-Tranquilo, hice las cosas bien en Godoy Cruz y siento que tengo que demostrar por qué estoy en Independiente. Si las cosas le van bien al club es mucho mejor porque uno se siente más cómodo. Ojalá que logremos los objetivos en los tres torneos que tenemos que jugar.
-¿Fue especial el partido con Arsenal tras la ida de
Pellegrino?
-Es más fácil echar al DT que a 30 tipos. Los que entramos a la cancha y no sacamos los resultados somos nosotros. Mauricio fue siempre con la misma idea, a veces nos salió bien y en otras no. El nunca dejó de creer y le hacíamos caso.
-Es más fácil echar al DT que a 30 tipos. Los que entramos a la cancha y no sacamos los resultados somos nosotros. Mauricio fue siempre con la misma idea, a veces nos salió bien y en otras no. El nunca dejó de creer y le hacíamos caso.
-¿Por qué no lograron ser protagonistas?
-No tuvimos fortuna en algunos partidos y erramos en los que teníamos que meterla. Fue un poco de todo. No hicimos lo que teníamos que hacer.
-No tuvimos fortuna en algunos partidos y erramos en los que teníamos que meterla. Fue un poco de todo. No hicimos lo que teníamos que hacer.
-¿Qué referencias tenés de Gabriel Milito?
-Muy buenas. Me dijeron que le gusta trabajar mucho. Vamos a aprender como lo hicimos con otros entrenadores. Ojalá que logremos los objetivos que nos propongamos.
-Muy buenas. Me dijeron que le gusta trabajar mucho. Vamos a aprender como lo hicimos con otros entrenadores. Ojalá que logremos los objetivos que nos propongamos.
-Utiliza un 4-3-3, ¿te animás a ser extremo?
-Por donde me toque estar. Me voy a preparar para lo que me pida el entrenador cuando llegue. Si me toca trabajar por afuera trataré de mejorar mi nivel.
-Por donde me toque estar. Me voy a preparar para lo que me pida el entrenador cuando llegue. Si me toca trabajar por afuera trataré de mejorar mi nivel.
Fuente Olé

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