Giles
Escrito por Hernán Gustavo Paglieri
Vicepresidente Peña Roja Daniel Bertoni
San Andrés de Giles
Por Aldana Valdez
2017 – Un día como hoy se dio el partido más dramático de la
Copa Sudamericana, un encuentro que tuvo todos los ingredientes posibles para
detener el corazón de los hinchas de ambos equipos y para captar la atención de
todo hincha del fútbol en sus casas.
Se trató del enfrentamiento entre Independiente y Atlético
Tucumán, por la vuelta de los octavos de final, en el Estadio Libertadores de
América. Recordemos que en la ida el Rojo cayó por 1 a 0 luego de jugar un
pésimo partido, el peor de toda la copa, siendo ampliamente superado por el
equipo tucumano que jugó realmente bien, y que fue un rival muy duro.
Por eso, los de Holan en Avellaneda debían ganar o ganar
para pasar la llave, y para eso salieron al campo de juego: Campaña; Bustos,
Franco, Tagliafico y Sánchez Miño en defensa; Domingo y Erviti (55 Moreira) el
doble cinco, con Benítez, Fernández y Barco (56 Rodríguez) más adelante; y
arriba Gigliotti (82 Albertengo), dirigidos por Ariel Holan.
El local, arrancó dominando el juego mientras los tucumanos
se pararon de contra. A los 16 minutos, Benítez hizo una buena jugada por
derecha, llegó hasta el fondo y enganchó, se la dio a Leandro Fernández que
desde la línea del área grande definió excelente para colgarla de un ángulo,
sin darle posibilidades al arquero. Fue el 1 a 0 que empató la serie. El resto
del primer tiempo tuvo un trámite parejo, Atlético buscó mediante centros pero
la más clara la tuvo Benítez de cara al arco y se la tapó Luchetti.
Para la segunda etapa se complicaron las cosas, primero
porque Tagliafico se fue expulsado por doble amarilla a los 53, por lo cual el
equipo debió jugar con 10 por más de media hora y eso hizo suponer que empatar
e ir a penales era una buena posibilidad. Pero por si eso fuera poco, a los 65
Bustos hizo una enorme jugada por derecha metiéndose en el área y le cometieron
penal. Quien se encargó de ejecutarlo fue Fernández, y no solo que el arquero
se lo atajó sino que además le quedó el rebote servido para convertir pero la
mandó a las nubes, desperdiciando una chance inmejorable para estirar la
diferencia.
No terminó el dramatismo ahí, porque el Rojo siguió bancando
el resultado sin meterse en su propio arco, pero a los 75, el árbitro uruguayo
cobró un penal insólito por supuesta mano de Moreira en el área cuando en
realidad había sido un jugador de Atlético Tucumán el que bajó la pelota con su
brazo. Increíble pero así fue, disparo en contra y si lo convertían obligarían
a Independiente a hacer dos goles más en 15 minutos y con 10 jugadores. Quien
se hizo cargo de la ejecución fue el “Pulga” Rodríguez, que la colocó a un
costado y fue gol, pero rápidamente se lo anularon por culpa de sus compañeros
que invadieron en área de forma alevosa. Se tuvo que volver a ejecutar la pena
máxima y esta vez, Rodríguez cambió de palo, pateando a la derecha de Campaña
que se arrojó hacia ese sector y tapó el penal enviando la pelota a un costado.
Estalló el estadio como si de un gol propio se tratase, y es que realmente
hubiese sido la eliminación del Rojo.
Los corazones ya no estaban para mucho más, y varios
esperaban el final del partido para ir a los penales, pero éste equipo de
Independiente tenía agallas y coraje, iba al frente y jugaba cada día mejor.
Siguió atacando y nunca se notó el hombre de menos ni alguna merma física por
el desgaste. Fue por eso que a los 82 minutos del partido, se recuperó una
pelota, se la dieron a Albertengo que se asoció y le llegó a Benítez de frente
al arco, a unos 30 metros de distancia, encaró y se sacó a un hombre de encima
para enviar un latigazo tremendo que se metió en el palo izquierdo de Luchetti,
y desató un grito de gol increíble en todo el equipo y en los más de 30.000
hinchas que asistieron al Libertadores.
Una noche increíble, un partido tremendo, dramático como
dije desde el principio, fue un encuentro bisagra en la copa, que una vez
finalizada varios de los jugadores harían mención a este cotejo como clave.
Explotó el Libertadores esa noche, el hincha se fue lleno de ilusión,
Independiente pasó a los cuartos de final donde lo esperaría Nacional de
Paraguay, y ya todo el mundo empezaba a presagiar una posible semifinal contra
Racing, que finalmente no se daría por impericia de los vecinos, pero que en
ese momento fue una oportunidad latente.
Fuente De la Cuna al Infierno


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