Independiente volvió a perder en el Libertadores de América,
esta vez ante San Lorenzo, y cada vez se aleja más del nivel superlativo que
supo tener. Aquí las claves que llevaron al equipo de Ariel Holan a la derrota.
Gol tempranero: Independiente tuvo que buscarlo a poco de
salir del vestuario, porque le convirtieron un gol a menos de quince minutos.
Se lo intentó frenar con mucha displicencia: el pelotazo cruzado sale sin
marca, el receptor la devuelve al área sin presión y Rubén Botta recibe cerca
del arco con tiempo incluso de darse vuelta y patear. El pressing de antes,
olvidado.
Los nuestros, afuera: Decir que la intensidad ofensiva de
Independiente bajó no es ninguna novedad, pero contra San Lorenzo el Rojo sí
contó con varias chances para convertir y, por alguna razón u otra, nunca se
pudo. Falta de convicción para patear cuando se tiene la oportunidad; pareciera
que Independiente quiere convertir el gol de su vida.
Sin respuesta: Al equipo por momentos se lo devora la
incertidumbre y entró en lagunas donde no sabe qué hacer o cómo responder a lo
que el partido presenta. Le costó horrores encontrar el factor sorpresa que
tanto lo caracterizaba y, por el contrario, se volvió al toqueteo
intrascendente de otros ciclos. Clave para que se vea un equipo con muy pocas
posibilidades de empatar un partido.
Sin recambio: Tanto por ausencias, como por jugadores que ya
no están, por refuerzos que no seducen y por jugadores que bajaron su nivel, el
banco de suplentes de Ariel Holan parece no ser la respuesta para dar vuelta un
partido adverso. Queda esa sensación de que si pudiese haber hecho once
cambios, nada hubiese revertido la imagen.
Sin alternativas: Si bien el Rojo viene de un período donde
supo tener un fútbol de alto vuelo, tampoco todo era color de rosa: a veces
había lagunas y altibajos. Sin embargo, el equipo tenía una impresionante
vocación ofensiva que hacía que el gol llegara de la forma menos pensada:
córners y centros a la olla, tiros de media distancia, pressing para forzar el
error rival… contra San Lorenzo Independiente no tuvo nada de eso.
Penales no cobrados: Patricio Loustau obvió faltas adentro
del área que podrían haber cambiado el rumbo del encuentro.
Fuente Infierno Rojo


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