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viernes, 6 de abril de 2018

El centro del problema




Desde incluso antes de la era Ariel Holan, uno de los grandes déficits de Independiente ha sido la resolución de la pelota parada. Contra San Lorenzo no fue la excepción y quedó expuesto.

Hace años que Independiente no supera el problema que tiene a la hora de ejecutar la pelota parada. Encontró un oasis en Emiliano Rigoni, pero tampoco encontró regularidad. En la era de Ariel Holan esto también ha sido una gran deuda. Tanto en los córners como en los tiros libres, el Rojo falla y desperdicia oportunidades clave para marcar.

En 2017 ya se notaba la falta de definición en este aspecto en un equipo que, de más está decir, era superior al actual. El Diablo apenas aprovechó dos tiros libres por medio de Emiliano Rigoni, que les marcó por esa vía a Vélez Sarsfield y al otro conjunto de Avellaneda. Desde el córner, el Diablo jamás marcó un gol; quizás repasar el rebote que capturó Nicolás Figal ante Arsenal.

Ahora, en un grupo que se encuentra sin Rigoni ni Ezequiel Barco -viejos ejecutores-, el déficit continúa. No sólo el Rey de Copas no mete goles de cabeza en centros desde córner, sino que tampoco puede aprovechar los tiros libres. Contra San Lorenzo, el Orgullo Nacional tuvo ocho tiros de esquina y siete tiros libres en campo rival y todas fueron pelotas a las manos del arquero, rechazadas, afuera o cabezazos defectuosos.

Con más de un año y medio de trabajo, asombra que Independiente desaproveche tantas oportunidades para marcar, sobre todo cuando varias veces son la única vía para poder definir los partidos. Gastón Silva y Leandro Fernández no parecen los adecuados; ¿pero entonces quién?


Fuente Infierno Rojo

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