Desde incluso antes de la era Ariel Holan, uno de los
grandes déficits de Independiente ha sido la resolución de la pelota parada.
Contra San Lorenzo no fue la excepción y quedó expuesto.
Hace años que Independiente no supera el problema que tiene
a la hora de ejecutar la pelota parada. Encontró un oasis en Emiliano Rigoni,
pero tampoco encontró regularidad. En la era de Ariel Holan esto también ha
sido una gran deuda. Tanto en los córners como en los tiros libres, el Rojo
falla y desperdicia oportunidades clave para marcar.
En 2017 ya se notaba la falta de definición en este aspecto
en un equipo que, de más está decir, era superior al actual. El Diablo apenas
aprovechó dos tiros libres por medio de Emiliano Rigoni, que les marcó por esa
vía a Vélez Sarsfield y al otro conjunto de Avellaneda. Desde el córner, el
Diablo jamás marcó un gol; quizás repasar el rebote que capturó Nicolás Figal
ante Arsenal.
Ahora, en un grupo que se encuentra sin Rigoni ni Ezequiel
Barco -viejos ejecutores-, el déficit continúa. No sólo el Rey de Copas no mete
goles de cabeza en centros desde córner, sino que tampoco puede aprovechar los
tiros libres. Contra San Lorenzo, el Orgullo Nacional tuvo ocho tiros de
esquina y siete tiros libres en campo rival y todas fueron pelotas a las manos
del arquero, rechazadas, afuera o cabezazos defectuosos.
Con más de un año y medio de trabajo, asombra que
Independiente desaproveche tantas oportunidades para marcar, sobre todo cuando
varias veces son la única vía para poder definir los partidos. Gastón Silva y
Leandro Fernández no parecen los adecuados; ¿pero entonces quién?
Fuente Infierno Rojo


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