Pablo Alvarez, con el casco, antes de ingresar a la sede.
Por Gustavo Grabia
Bebote montó un show en la sede donde llevó 500 barras a
asociarse para bancar su nueva agrupación política con la que quiere llegar a
dirigir el club.
Algunos dirán que es el reino del revés.
Otros, que bienvenidos sean si se atienen en serio a las
reglas de la democracia.
Los antecedentes le juegan en contra y el show que montó
ayer en la sede del club tampoco ayuda. Lo cierto es que Pablo Alvarez, Bebote,
el jefe de la barra brava de Independiente, busca formar una nueva agrupación
política en el club con la mira puesta en una supuesta postulación suya a
presidente en 2017. Y para eso necesita 1.200 socios que lo avalen con su
firma. Y como sólo tendría 700 dispuestos a inmolarse por semejante causa, cayó
ayer por la sede de la institución con la firme intención de asociar a otros
500 barras y llegar así a la cifra requerida.
La movida tuvo más de vodevil que de la seriedad que se
necesita para involucrarse de verdad en la vida política de Independiente. La
prensa sabía de antemano lo que iba a suceder y ante las cámaras, Bebote montó
su stand up. Primero a cara descubierta y después con un casco de moto
cubriéndole parte del rostro.
¿Por qué? Porque tiene una disputa legal con varios medios
sobre el uso de su imagen y si da notas mostrándose, los pierde. Insólito, dado
que él mismo se prestó ayer a la requisitoria y generó un hecho público.
Minutos antes de las cuatro de la tarde, ingresó a la sede
con un bolso donde aseguraba tener 200.000 pesos para llevarse los carnets de
sus seguidores. Lo recibió, según dijo, el vice segundo Claudio Keblaitis y
logró llevarse 20 plásticos.
Todo muy confuso, dado que Alvarez tiene derecho de admisión
y que el trámite de asociarse es, en principio, personal.
Al salir, blanqueó la movida: “Vamos a armar una agrupación
política dentro del club y me voy a postular a presidente. Todo con gente de la
tribuna. Todo esto es para eso, para que dejen de decirnos barras y vean que
queremos ayudar al club desde adentro. Cantero pidió llegar a los 100.000
socios y yo le traje 500 para ayudar, lástima que sólo me asociaron 20, así que
mañana vuelvo. ¿El derecho de admisión? Es ilegal. Yo estoy marcado por
ustedes, no por la gente”, tiró debajo del casco.
Lo cierto es que la actualidad del Rojo da para todo.
¿Cómo se llamaría la agrupación? Evalúan dos nombres: Unidos
por Independiente o Los Diablos Rojos. Este último, la verdad, parece el
apropiado.
Fuente Olé
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