Si algo se pudo apreciar en los dos amistosos que jugó
Independiente, dividido en 4 partidos, fue la presencia de los laterales en
ataque. Tanto ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, como contra Deportivo Morón,
la indicación fue que crucen la mitad de la cancha y formen triangulaciones.
Posiblemente como una opción, ante la falta de concreción
vertical en los últimos metros, Lucas Pusineri le pidió a los punteros que se
ofrezcan y vayan a línea de fondo para terminar las jugadas.
En los dos duelos contra el Gallo, Fabricio Bustos y luego
Gonzalo Asís se destacaron por la banda derecha. El Tractor y el exTemperley
siempre fueron alternativa de pase e incluso llegaron a definir adentro del
área en acciones de mucho riesgo, aunque sin éxito.
Asís tuvo un cabezazo muy fino en la etapa inicial y en el
complemento estalló el travesaño. Bustos trianguló como en 2017 y llegó al área
chica para tocarla al gol y el arquero de Morón adivinó el ángulo.
No así por la izquierda, ya que Lucas Rodríguez no se animó
demasiado -más pendiente a la marca para no pasar zozobras en su primer
amistoso- y Thomás Ortega no cerró una buena mañana. Pelean el puesto, pero
deberán encontrarse con una mejor versión de sí mismos para convencer al
entrenador; se vio muy poco por su andarivel.
El problema para Independiente podría ser que este ataque
por los costados no sea una opción intermitente, sino que se vuelva tan
recurrente que pase a ser previsible. El Rojo necesita mucho más juego por el
medio, con asociaciones entre los Pablo Hernández, Andrés Roa, Alan Soñora,
Lucas Romero, Lucas González y aquellos mediocampistas ofensivos que finalmente
escoja el entrenador.
El próximo sábado ante Banfield, el DT parará un once
titular y allí debería verse una idea, una intención, un estilo claro, más allá
del resultado o el nivel puntual de un futbolista.
Fuente Infierno Rojo


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