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Se rompió la relación de la mayoría de los hinchas.
Al menos
eso es lo que se pudo observar la noche del sabado, cuando Germán Delfino marcó
el final del partido: a los silbidos unánimes se le sumó el cántico "Váyanse
no roben más" que bajó desde la popular y se acopló en las plateas.
El
juego de ayer era el primero en el Libertadores de América después de la eliminación
en Copa Sudamericana ante Chapecoense.
El gol de Zampedri en el amanecer del
juego fue un puñal que abrió la herida más temprano de lo esperado. Porque el
malestar por la eliminación todavía perdura: al anunciarse las formaciones, el
público local silbó a Martín Benítez y a Juan Sánchez Miño, dos que erraron
penales en Brasil y son resistidos por los hinchas.
El segundo gol de Leandro
González produjo la explosión de todos en el estadio y, no hubo paciencia para
casi nadie.
Sobre el final, hay que aclarar, los hinchas decidieron aprobar con
aplausos a aquellos que quisieron rescatar: Tagliafico, Barco, Cuesta, Diego
Rodríguez y Rigoni. Para el resto la indiferencia.
La derrota ante Atlético
Tucumán deja a Independiente a 5 unidades del líder Estudiantes. La temprana
salida de la Copa Sudamericana se sumó a la derrota ante Defensa y Justicia por
Copa Argentina.
Y más: el equipo aún no está clasificado para la próxima
Libertadores.
La tolerancia de los hinchas del Rojo se terminó el sabado.
Entre silbidos y cánticos, los hinchas se fueron masticando bronca.
Fuente Clarín

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