Por Luis Stocik.
El entrenador quiere que el grupo realice una fuerte
autocrítica y así poder recuperar el juego que pretende para el Rojo. También
piensa en cambios para regresar a la senda de la victoria en el torneo.
Walter Papasodaro / Diario Popular.
Los días que atraviesa Gabriel Milito en Independiente
comenzaron a ser turbulentos. Se sabe que la figura del Mariscal protege a todo
un plantel que perdió altura siendo eliminado en las copas que participó y que
en el torneo local viene de sumar su primera derrota. Pero de a poco los
cuestionamientos comenzarán a penetrar la inmunidad de Milito si es que el
equipo no consigue evidenciar el juego con que amagó en el inicio del ciclo y
si no recuperar el terreno perdido. Por lo pronto el entrenador entendió que
tiene un problema y por eso prefirió cerrar las puertas por un tiempo
prolongado y conseguir que el grupo se haga fuerte mediante la autocrítica
mientras piensa en variantes.
Nunca, pero nunca Milito pensó que iba a arrancar tan flojo
su camino como entrenador en Independiente. Afuera en el cruce con defensa de
la Copa Argentina, tibia caída por penales en la Sudamericana con Chapecoense y
un andar poco confiable en el torneo por más que en seis fechas se hayan conseguido
once puntos y tan solo cosechó una derrota.
Para colmo de males la gente, por el momento tan solo una
parte no tan importante, hizo sentir su malestar el sábado pasado en la derrota
ante Atlético Tucumán en condición de local. Y Milito sabe bien que la única
manera de controla el foco conflictivo es sumando de a tres. Está claro que a
Independiente solo le queda realizar un buen torneo para intentar luchar el
título hasta el final y regresar a la Libertadores .Pero para lograrlo necesita
recobrar la memoria y dejar de cometer errores que lo dejen con las manos
vacías.
Así fue que ayer, en la vuelta al trabajo, el entrenador
tomó la decisión de frenar el contacto con los medios, al menos hasta el
jueves, para que los muchachos realicen autocrítica, no estén tan expuestos y
además él pueda pensar en algunas modificaciones.
Quedó muy claro en la caída ante los tucumanos que varios
jugadores se encuentran rindiendo por debajo del nivel que se espera de ellos y
lo más preocupante es que no se están respetando ciertos lineamientos
futbolísticos dispuestos por Milito que parecían ya estar adquiridos. Por lo
pronto el DT reconoció el problema y lo atacó. Ahora serán sus dirigidos los
que tendrán que hablar en la cancha cuando se midan con Temperley.
Fuente Diario Popular

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