Eduardo Verona, periodista de Diario Popular, estuvo en
Independiente el gran Campeón!, por AM 1490 Radio Gama, dialogando con Daniel
Galoto y equipo:
"Veo pésimo al
equipo de Independiente. Pensé que el equipo podía estabilizarse un poco con
las cuatro victorias consecutivas, creí que ahí el equipo podía dar un salto de
calidad. me equivoqué, como tantos otros. También se ha equivocado Milito en el
diagnóstico. Habían dado pequeñas señales, pero se vino todo en banda de modo
estrepitoso porque no había bases firmes, y terminó naufragando. Cuando Milito
llega a Independiente, trata de confirmar algo valioso en el fútbol de estos
tiempos: tratar de convertir al equipo en protagonista descubriendo espacios.
En los 11 partidos de Milito, Independiente convirtió 9 goles, menos de uno por
partido. Los números son contundentes y dan una medida de la impotencia de
Independiente, que quiere ser ofensivo pero termina siendo inofensivo.
A Milito lo veo en una situación compleja. Está en un
proceso de experimentación porque recién comienza, y pasarán años y seguirá
experimentándolo. Debe preguntarse ¿Que hago, como saco esto adelante? Las
respuestas que hasta ahora dió el equipo son insuficientes. Va a depender de
los jugadores, pero los equipos dependen mucho de la convicción e inteligencia
de los técnicos. Milito empezó a experimentar hace un año, primero en Estudiantes
y ahora en Independiente. Debe ser simple e inteligente para transmitir el
mensaje. Puede tener una idea, pero quizá la expresa en forma compleja para que
a los jugadores les llegue el mensaje. Veo a Independiente exasperantemente
lento, pasivo, no dominante, sin tratar de imponer la iniciativa, y eso lo
produce recién cuando el equipo está en desventaja. Los jugadores tratan de no
desobedecer al técnico y termina siendo un equipo sin frescura. Barco fue un
jugador con capacidad de pensar, asociarse, tirar una pared y ser vertical en
un equipo absolutamente lateral o hacia atrás, que nunca mete una pelota entre
líneas. Barco le saca ventajas notorias al resto, pero se ve envuelto en un
equipo desconcertado, igual que el técnico. Con los refuerzos, indudablemente,
las pruebas son contundentes: Martínez no concentra, Sanchez Miño concentra
pero no juega, y Meza es un puntero que va por afuera que nunca va a resolver
los problemas de funcionamiento del equipo, lo que deben hacer quienes van por
el medio. El Cebolla no tiene esa condición, no elabora juego ni es armador.
Tiene empuje y en un arrebato puede hacer una jugada desequilibrante, pero no
tiene panorama, periferia, una mirada que lo haga elegir. No es enganche, por
algo Tabarez no lo pone de enganche sino por los costados.
No tengo versión de que haya habido problemas en el
vestuario, pero cuando las cosas en el fútbol funcionan mal, no sería nada
descabellado que ocurran.
Independiente es un club de fútbol, y el fútbol puede
potenciar áreas, y si al fútbol le va mal pueden desbaratarse otras.
Independiente subió hace dos años y nunca pudo balancearse. En un momento de
urgencias económicas e impaciencia e intolerancia alta, habría que haber
intentado lo que hizo River en 1975: tirar la casa por la ventana, trayendo a
Perfumo, Raimondo, Pedro González, Artico, Comelles y a un hijo pródigo como
Labruna como DT. Eso le dió a River garantías, no experimentó con promesas que
se estaban haciendo. Trajo jugadores super hechos. Sumado a Alonso, Merlo, J. J
López, armó algo. Ante la urgencia que vive Independiente, dramática, la
apuesta debió ser más fuerte en ese sentido. Traer pesos más pesados, a nivel
plantel y a nivel técnicos."
Publicó Independiente Sin Censura

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