En un partido con mucha fricción e interrupciones, el
0-0 fue lo más acorde.
Lanús jugó mucho tiempo con uno menos por la roja a
Pizarro, mientras que Tula fue expulsado a 15' del final.
¿La más clara?
La
tuvo Fernández pero tapó bien Marchesín.
Decir que Lanús e Independiente jugaron en la Fortaleza
del Grana estaría mal.
Fue más lo que lucharon, pelearon y disputaron cada
pelota que lo que se pudo jugar. Demasiadas faltas, demasiados pases fallidos y
demasiados cortes.
Así, fue difícil encontrar situaciones de peligro.
¿Sirve el
punto?
En el caso del local, que jugó 45' con uno menos, se puede decir que al
menos no perdió en la cancha, pero sí la punta.
En el caso del Rojo, que no
perdió con el que venía puntero y volvió a cosechar.
La única chance que pudo haber terminado dentro del
arco fue para los de Miguel Angel Brindisi. Pisando los 40 minutos de la
segunda parte, Adrián Fernández picó para adueñarse de un pelotazo y tras
ganarle la posición a Vizcarrondo remató: Marchesín puso el pecho para
desviarla al córner.
Si no entró esa...
Lo más destacado fueron las expulsiones. A la media
hora de juego Pizarro barrió con una fuerza desmedida a Morel Rodríguez y vio
la roja. Por el reclamo en esa jugada también se fue expulsado Guillermo Barros
Schelotto.
A falta de quince para el final, Tula vio la segunda amarilla y
quedaron los dos con diez.
"El empate sirve dependiendo de cómo se da".
Ese es el discurso de Miguel Angel Brindisi. Habiendo enfrentado al que llegaba
como puntero, seguramente se haya ido conforme con la parda. Aunque seguramente
se lamente por la jugada que perdió el delantero paraguayo.
¿Y Lanús? Teniendo
desventaja numérica durante un tiempo completo, ante un rival que venía en
alza, tampoco es para mensopreciar.
Algo es algo.
Fuente Olé

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.