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viernes, 12 de octubre de 2012

Un cuento de rrrojo - Siete puentes



Ilustró rrrojo

Cayó el telón y todos respiraron.

No hubo euforia ni festejo desmedido.

Sabíamos que un objetivo se había cumplido. Tres puntos de local y frente a un rival comprometido. Tan comprometido como nosotros.

Pero que divide por menos.

Camino a los siete puentes los comentarios no eran estridentes, pero algunos llegaban a mis oídos y trataba de capturarlos.


  • -      ¡ Grande el Tolo ! Te dije que de esta nos sacaba…



  • -      ¿ De dónde nos sacó si rascamos el dofón ?




  • -      Pero pinta otro equipo, ¿Viste a Battion? Parecía Maranga.



  • -      ¡ Sí ! Por el color del lope, acordate de cuando lo reputeabamos porque no agarraba una y era tan lento que si tengo que elegir a uno para que me vaya a buscar la muerte lo elijo a El para ser inmortal.




  • -      Pero hoy se comió la cancha, el Tolo lo está sacando.




  • -      ¡Claro! Igual que a Galeano, que se había olvidado de jugar. Los hizo repasar algunas bolillas y aprobaron ¿Vos te pensás que los técnicos hacen milagros y enseñan a los que no saben?





  • -      ¡No seas turro! Levantó al Malevo, Farías se corrió toda la cancha. ¡Hasta Legui jugó y mojó como en arse!


   Miralo a Vallés, que no es Clausen porque es blanco teta. O a Fredes que entra con un reloj de arena para tener la pelota y esperar que termine.


La parcialidad Roja caminaba cruzando sobre las vías el puente, mientras otras arriesgaban cortaban camino allá abajo entre esas vías peligrosas

No había cánticos festejando.

Había una sobria certeza de que se logró lo esperado.

Nada más.

Pero tampoco nada menos.

Quise seguir escuchando a los dos rojos cuando un vitalicio, que estaba detrás mío, pero tenía buen oído, se acercó a los muchachos y les dijo:

-       


  • Pibes esto para Mí es la primera vez con el Rojo, pero tengo algunos kilómetros de rodaje y por experiencia de vida les voy a contar una fábula, que es la que le cuento a mis nietos.


Se pararon los pibes y el viejo, y Yo me integré luego de saludarlos, ansioso de escuchar la voz de la experiencia.

El viejo continuó diciendo…


  • -      Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.


Vio que había un pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la mariposa luchaba por abrirlo y poder salir.

La mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento.

Parecía que se había atascado. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.

Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.

El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se iban a desplegar, crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se contraería al reducir lo hinchado que estaba.

Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas.

Nunca pudo llegar a volar.


Saqué un cigarrillo para encenderlo y el veterano con gesto pícaro lo interceptó entre el trayecto del paquete a mi boca.

Saqué otro para mí y le ofrecí fuego desde mi encendedor.

Me dijo


  • -      Gracias. No fumo.


Y casi se me doblan las rodillas al recordar los encuentros de mi Hermano Huguito Silva con un viejo que también le mangaba fasos.

Y no fumaba.

Lo encendí, aspiré y cuando soltaba el humo vi como el viejo bajaba las escaleras.

Le pegué el grito y acercándome le dije:

-      Como decía Balá,,,¿Y la ANEDA?

Displicentemente se acomodó el pañuelo al cuello y me dijo:


  • -      La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha.


Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.


La lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. El hombre a pesar de su buena voluntad impidió que la abeja volara y la condenó.


La noche de Avellaneda llena de luces. Mi Hermanito Luis que me retornaba a Santos Lugares en su auto. Mi Hermana Alicia con mi Sobrino Fer viajando para la otra punta.

El Viejo con una fábula que Yo intentaba descifrar. Tal vez un mensaje sabio.

Demasiadas cosas para pensar durante un festejo moderado.

O contenido.

Y concluyo este disparate.

¿Será que NUESTRO ROJO, al enfrentar tantas dificultades sin que nadie ayude a cortar el capullo surgirá con alas potentes?


¿Eso nos habrá querido decir el viejo?.




Fuente rrrojo para Independiente de Paladar Negro.



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