Ilustró rrrojo
Cayó el telón y
todos respiraron.
No hubo euforia ni
festejo desmedido.
Sabíamos que un
objetivo se había cumplido. Tres puntos de local y frente a un rival
comprometido. Tan comprometido como nosotros.
Pero que divide por menos.
Camino a los siete
puentes los comentarios no eran estridentes, pero algunos llegaban a mis oídos y
trataba de capturarlos.
- - ¡ Grande el Tolo ! Te dije que de esta nos sacaba…
- - ¿ De dónde nos sacó si rascamos el dofón ?
- - Pero pinta otro equipo, ¿Viste a Battion? Parecía Maranga.
- - ¡ Sí ! Por el color del lope, acordate de cuando lo reputeabamos porque no agarraba una y era tan lento que si tengo que elegir a uno para que me vaya a buscar la muerte lo elijo a El para ser inmortal.
- - Pero hoy se comió la cancha, el Tolo lo está sacando.
- - ¡Claro! Igual que a Galeano, que se había olvidado de jugar. Los hizo repasar algunas bolillas y aprobaron ¿Vos te pensás que los técnicos hacen milagros y enseñan a los que no saben?
- - ¡No seas turro! Levantó al Malevo, Farías se corrió toda la cancha. ¡Hasta Legui jugó y mojó como en arse!
Miralo a Vallés, que no es Clausen porque es blanco
teta. O a Fredes que entra con un reloj de arena para tener la pelota y esperar que termine.
La parcialidad Roja caminaba cruzando sobre las vías el puente, mientras otras arriesgaban cortaban camino allá abajo entre esas vías peligrosas
No había cánticos
festejando.
Había una sobria
certeza de que se logró lo esperado.
Nada más.
Pero tampoco nada
menos.
Quise seguir
escuchando a los dos rojos cuando un vitalicio, que estaba detrás mío, pero
tenía buen oído, se acercó a los muchachos y les dijo:
-
- Pibes esto para Mí es la primera vez con el Rojo, pero tengo algunos kilómetros de rodaje y por experiencia de vida les voy a contar una fábula, que es la que le cuento a mis nietos.
Se pararon los
pibes y el viejo, y Yo me integré luego de saludarlos, ansioso de escuchar la
voz de la experiencia.
El viejo continuó
diciendo…
- - Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo.
Vio que había un
pequeño orificio y entonces se sentó a observar por varias horas, viendo que la
mariposa luchaba por abrirlo y poder salir.
La mariposa
forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero,
hasta que llegó un momento en el que pareció haber cesado de forcejear, pues
aparentemente no progresaba en su intento.
Parecía que se
había atascado. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa y con una
pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y ahí fue que por
fin la mariposa pudo salir del capullo.
Sin embargo, al
salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas.
El hombre continuó
observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se iban a
desplegar, crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo, el cual se
contraería al reducir lo hinchado que estaba.
Ninguna de las dos
situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos
con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas.
Nunca pudo llegar a
volar.
Saqué un cigarrillo
para encenderlo y el veterano con gesto pícaro lo interceptó entre el trayecto
del paquete a mi boca.
Saqué otro para mí y
le ofrecí fuego desde mi encendedor.
Me dijo
- - Gracias. No fumo.
Y casi se me doblan
las rodillas al recordar los encuentros de mi Hermano Huguito Silva con un
viejo que también le mangaba fasos.
Y no fumaba.
Lo encendí, aspiré
y cuando soltaba el humo vi como el viejo bajaba las escaleras.
Le pegué el grito y
acercándome le dije:
-
Como
decía Balá,,,¿Y la ANEDA?
Displicentemente se
acomodó el pañuelo al cuello y me dijo:
- - La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha.
Al privar a la
mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.
La lucha requerida
por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la
naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que
estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar. El hombre a pesar de su
buena voluntad impidió que la abeja volara y la condenó.
La noche de
Avellaneda llena de luces. Mi Hermanito Luis que me retornaba a Santos Lugares en su auto.
Mi Hermana Alicia con mi Sobrino Fer viajando para la otra punta.
El Viejo con
una fábula que Yo intentaba descifrar. Tal vez un mensaje sabio.
Demasiadas cosas
para pensar durante un festejo moderado.
O contenido.
Y concluyo este
disparate.
¿Será que NUESTRO
ROJO, al enfrentar tantas dificultades sin que nadie ayude a cortar el capullo
surgirá con alas potentes?
¿Eso nos habrá
querido decir el viejo?.
Fuente rrrojo para
Independiente de Paladar Negro.
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