Por Lucas Campos
Vení abuelo, pasá. Pasá y sentate que tomamos unos mates
mientras te cuento como anda todo por acá. Avisá allá que vas a tener para un
rato largo, porque hace mucho que no nos vemos y también son muchas las
novedades.
Entendeme , viejín , creo , estimo y estoy orgullo de
pensar, que la vida es más linda y más fácil con fútbol y que, ese mismo
fútbol, es más lindo con sorpresas. Porque uno, como todos, lleva mejor
adelante la cosa cuando la vida nos da una grata sorpresa. Y estas, es una de
ellas.
Acá, abuelo, las cosas han cambiado. Pero mejor quedémonos
en el fútbol. Las cosas han cambiado para bien, viejín. El dolor parece haberse
ido, ¿Sabés?, Independiente, como habrás
visto, sale caminando y saluda con los brazos en alto. Porque todos sabemos
bien, que no hay cosa más linda que levantar los brazos al cielo en memoria de
aquellos que ya no están y que estarían festejando con nosotros.
Te cuento, abuelo, que me fue extraño levantarme tan
temprano en la madrugada, que los nervios siempre juegan y más cuando se trata
de una copa, aunque muchos la hayan ninguneado. Que un mate significa más que
un mate y que el fútbol es más que fútbol. Que en medio de una cebada se
esconden infinitas sensaciones de un abrazo, de un rato compartido y de un
grito de “Dale Rojo dale”.
Que la sorpresa la dio Holan en poner a Romero de extremo,
abuelo y que también, la sorpresa fue de mi viejo, tu hijo, abuelo, quien me
pidió calma antes de arrancar el match pero que luego se volvió loco con el
grito del gol de nuestro Independiente y que se atragantó con su propio aire de
gol. Qué lindo es gritar un gol, sobre todo si es de los nuestros.
Las cosas han cambiado, viejín. Tu Rojito ya no cae y si lo
hace, se vuelve a levantar. Tu Independiente infla el pecho y gana. Juega bien
y gana y aun jugando mal, gana también. Va al frente sabiéndose Independiente.
Se acostumbró a campeonar y eso nos hace muy feliz, pero más feliz nos hace
saber de nuestra identidad.
Tomate el último, viejo querido, así no te vas rengo. A pata
no te vas a ir. Allá se movilizan de otra manera. Cuando subas, haceme el favor
de avisarle al Pato y al Negro que estamos de vuelta. Y a toda la banda allá
arriba. Que sepan que no nos olvidamos de ellos, y que los necesitamos. Que
ahora son once hombres que van, juegan y ganan.
Haceme el favor, abuelo. Andá yendo que ya te están
esperando. Dicen que lo bueno dura poco. Se ve que el que inventó el dicho no
era hincha del Rojo, viejo. Andá tranquilo nomás, que acá abajo está todo más
que controlado. No te olvides, eso sí, que el día en el que me vengas a buscar,
sea con un amargo bien cebado, porque para dulce, está el amor que sentimos por
Independiente.
Fuente de la Cuna al Infierno


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