Por Luciano Bottesi
Sin la Primera División en la órbita de la asociación y con
el recupero de la deuda de los clubes que nunca habían sido intimados para
ponerse al día, el fútbol argentino camina bajo la sombra de Don Julio, aún
omnipresente.
En tiempos en los que parece agotarse la armonía política
que permitió adelantar la salida del comité normalizador impuesto por la FIFA,
la AFA comienza su cuarto año sin Julio Grondona. La administración de Claudio
Tapia oscila con acciones que lo alinean al patriarca y otras que lo diferencian
notablemente. Si se puede decir que Chiqui se erigió sobre las bases
construidas por Don Julio, también es factible asegurar que cerró algunos
círculos viciosos que caracterizaron la conducción por décadas.
Sin Grondona, los balances dejaron de ser mágicos. El
primero sin su firma, no fue deficitario ayudado por el pago de FIFA por la
actuación de la selección tras alcanzar la final en el mundial de Brasil, pero
el resto fue distinto. Con el comité de normalización no hubo presentación de
balance y cuando se hizo tardíamente, tuvo un saldo negativo de más de 200
millones de pesos y la deuda verificada de los clubes era considerada
incobrable y estaba cerca de los 1000 millones en la misma moneda.
Ese monto era el resultado de adelantos a los clubes con un
dólar a tres pesos y al cierre de ese balance, la moneda cotizaba seis veces
más alta. En ese contexto, Tapia repitió algo que Grondona pregonó sin poner en
práctica jamás: aquel club con deuda, no podría reforzarse. Y sucedió.
El plan de pagos al que algunas instituciones todavía se
acogen tiene una quita del 15 por ciento mensual sobre la cuota de derechos
televisivos, más otros accesorios si el moroso participaba del mercado de
pases: el doble si sumaban dos futbolistas y un 20 extra por más de cuatro.
Tapia fue quien logró recuperar la deuda de los clubes con
la AFA, contraída en tiempos de Grondona, otorgada sin intereses ni fecha de
devolución. Y dolarizó el capital a devolver cuando la divisa estadounidense
cotizaba a $ 17.50 en el mercado marginal y $17.15 en el oficial. Así, River
fue uno de los clubes que saldó el total y evitó que un año después el monto
creciera 10 pesos por dólar, según la fluctuación de los últimos meses.
Si bien Grondona probablemente no hubiese permitido la emancipación
de la Primera División, la creación de la Superliga le supone a la AFA el 18
por ciento de todos los ingresos que la elite consiga por la explotación del
negocio.
Con la muerte de Grondona, también se perdió la
representación de la Argentina en el mundo. Más de tres años necesitó la AFA
para volver a ponerse en el escenario mundial y lograr una de las
vicepresidencias. Diferenciándose al cobrar las deudas de Don Julio y
emparentándose cómo estratega político, Tapia parece confirmarse como su verdadero
sucesor, al frente de la asociación y como vicepresidente en Conmebol.
Sin Grondona en el tercer piso, pero en boca de cada
evocación, la AFA se sostiene en su figura. En el mítico edificio conviven
dirigentes que mantienen su fidelidad como viudas jóvenes y otros que
comenzaron su carrera en la asociación sin haberlo conocido. Se cuida su buen
nombre y se denosta el malo, hay espacio para todos. De alguna manera, Grondona
sigue siendo el apellido que más se tiene en cuenta en Viamonte 1366.
Fuente Diario Popular
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