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lunes, 19 de diciembre de 2016

Sin emoción violenta



Milito mantuvo bajo reserva los motivos de su alejamiento

Olé te cuenta qué fue lo que sucedió.

No renunció únicamente por impulso Gabriel Milito.

Su determinación no se desencadenó a raíz de una reacción por emoción violenta.

El técnico no renunció sólo como corolario de la falta de respuestas y la exasperante impotencia que denunció su equipo ante Banfield (0-1). El Mariscal venía meditando la posibilidad de irse, aunque mantuvo sus reflexiones bajo absoluta reserva. Incluso desde su círculo íntimo comentaron que se sorprendieron por su abrupta salida.

Y los dirigentes quedaron azorados, ya que en la semana habían planificado la pretemporada. La derrota ante el Taladro fue apenas el último empujón hacia una decisión que el DT venía analizando.

Gaby ya había renunciado en la 11° fecha, cuando el Rojo cayó 0-3 con Racing en el Cilindro. En aquella oportunidad los dirigentes le pusieron el freno de mano y, tras una extensa conversación, lograron convencerlo de continuar. 

Pero Milito sentía que había quedado debilitado. En los últimos tres partidos, ante River (1-0), Colón (2-0) y Banfield, había caído en la resignación: dejó de lado su libreto y les pidió a sus futbolistas que apuesten al juego directo.

El DT no se sintió representado por esa propuesta y creyó que iba a ser muy difícil volver a la idea original.

Además intuyó que no iba a ser sencillo que le trajeran dos refuerzos de jerarquía.

Y prefirió partir para no quemarse.


Fuente Olé

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