Por Nelson Laffitte
En una noche planteada como una fiesta, Independiente volvió
a jugar muy mal y perdió ante Banfield 1-0. El equipo de Gabriel Milito estuvo
sumamente impreciso y errático, desperdició absolutamente todas las
oportunidades en las que tuvo la pelota y mostró su peor cara. Esto produjo la
inesperada salida del DT, quien dejó su cargo.
El último duelo del semestre fue fiel reflejo de las
debilidades que reúne este plantel, que no encontró los circuitos de juego. Se
terminó otro año para el olvido, ojalá que 2017 traiga un lavado de cara
profundo en el Rojo.
Fuente Infierno Rojo

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