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lunes, 23 de enero de 2012

Milito: El último caudillo


PURA SERENIDAD. GABRIEL MILITO DICE: “SI NO JUGÁS BIEN PODÉS GANAR UN DÍA, QUIZÁ OTRO, PERO NO PODÉS PELEAR ARRIBA”.


Por Daniel Avellaneda


Dejó Barcelona para volver a su casa. Ahora el objetivo es dar pelea arriba.



Chapadmalal. Enviado especial - 23/01/12



Hay que recorrer una ruta sinuosa y cruzar por un camino de tierra para llegar al RCT.
Atrás quedan las playas del Sur de Mar del Plata. Y aquí, a 23 kilómetros de la ciudad balnearia, Chapadmalal no parece cortada por la misma tijera de la naturaleza, a pesar de que también pertenece al partido de General Pueyrredón.
Paisaje bucólico, ajeno al ruido que se genera en la arena, el complejo en el que se aloja Independiente resulta ideal para un retiro espiritual.
Se respiran aires de paz entre los cipreses. La misma serenidad que enseña Gabriel Milito cuando se sienta a conversar con Clarín , después del almuerzo y antes de una reparadora siesta.
La que lo impulsa a decir que estaba bien cuerdo cuando decidió dejar el mejor equipo del mundo para volver a la estresante locura del fútbol argentino.

-¿Cuántas veces te preguntaron si estabas loco?
-Muchas. Pero la posibilidad de volver no fue repentina. Quizá sorprendió por cómo se dieron los tiempos. Todo fue rápido. Pero el último año que estuve en Barcelona, yo ya pensaba en retornar a mi país. Lo habíamos hablado con mi señora. Entonces, no fue una sorpresa para mí. Y no tenía muchas opciones, a pesar de que había muchos clubes interesados en mí. Si salía del Barcelona, era para retornar a Independiente. Y al final hice lo que tenía ganas.

-¿Te costó dejar Barcelona?
-Como cualquier decisión importante de la vida, a la hora de evaluar, uno siempre pone las cosas en la balanza. Algunas se resignan para poder ganarlas en otro lado. En mi caso, fue así. Dejé un club extraordinario, un equipo fantástico y un grupo humano maravilloso, de los mejores que me ha tocado convivir en el día a día. Pero también buscaba reencontrarme con la familia, con los amigos, con mi país y volver a jugar en Independiente, que es mi casa, el lugar al que siento que pertenezco. Y eso pesó más que todo.

-¿Necesitabas volver, además, por la continuidad que se te negó en los últimos tiempos?
-No sólo por eso. No vine solamente por la continuidad. Mi deseo era volver a jugar seguido, pero en Independiente. Hacía tiempo que en mi cabeza estaba dando vueltas la posibilidad de regresar, lo hablé con mi familia y, bueno, acá estamos.

-Habías dicho que no ibas a volver cuando estuvieras lejos de tu nivel, que de otro modo, te ibas a la tribuna. ¿Respondiste mejor de lo que esperabas o todavía no se vio el mejor Milito?
-Estoy satisfecho con el primer torneo, de reencontrarme con el fútbol argentino. Uno tiene claro que llegó de una Liga diferente, de un equipo distinto y al comienzo no es lo que se espera. Pero, al final, Independiente terminó bien, mejoramos y el campeonato lo cerramos de una manera aceptable. Este año, mi idea es competir al más alto nivel.

-¿Cuánto tiene que ver la pretemporada para lograr eso?
-No focalizo desde el plano individual. Este es un deporte en conjunto y para que estemos en un buen nivel, todos necesitamos del otro. Lo importante es que el equipo esté bien, recuperamos jugadores que el semestre pasado no pudieron estar, como son los casos de Patito Rodríguez, Hernán Fredes y Roberto Battión. Creo que estamos en un buen momento, pero tenemos que ratificarlo en el campeonato, no sólo en el verano.

-¿Están para pelear arriba?
-La meta principal es ésa. Pero para poder pelear el campeonato, nos tenemos que preparar muy bien. El fútbol argentino es muy igualado y competitivo. Muchos partidos se definen en los pequeños detalles. Boca, siendo el mejor equipo, un justo campeón, ganó la mayoría de los partidos por la mínima diferencia. Obviamente, nos estamos preparando para estar ahí. Habrá que ir demostrándolo.

-¿Todavía resisten los hinchas rojos con el paladar negro o sólo les importa el resultado?
-La mentalidad de la gente fue cambiando. En el fútbol argentino, parece que hay que ganar a cualquier precio y de cualquier manera. Y yo siento que lo más importante es ganar. Pero Independiente es grande por sus logros y esos títulos los ha obtenido, en su mayoría, por su buen juego. Y es eso algo que Independiente no debe perder, debería recuperar su mística. Hay partidos en los que, como en cualquier otro, no se juega bien, pero es importante sacarlos adelante, ganarlos con más fundamentos que el rival.

-Muchos piensan como vos. Entonces, ¿por qué no se puede jugar como España o Barcelona?
-Porque el fútbol es distinto. En cuanto a calidad individual, España, al tener clubes con poder adquisitivo, se pueden seleccionar a los mejores jugadores. Acá, en Argentina, es más difícil que ocurra. No se puede comparar.

-¿Cuánto tienen que ver los técnicos, que son más tácticistas y especulativos que antaño en este fútbol contracturado?
-Lo de la táctica es relativo, porque la técnica siempre prevalece. Lo que pasa es que se puede jugar en un país de una manera, en otro, de otra. Al final, los estilos y las tácticas van en el gusto de cada entrenador, que tiene su manera de entender el juego. Yo soy un convencido de que si no jugás bien, podés ganar un día, quizá otro, pero no podés pelear arriba.



Fuente Clarín

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