Braian Romero se refirió a la artritis que estuvo a punto de
retirarlo del fútbol en el 2012: “Me llegaron a poner morfina, que le ponen a
la gente que ya está en las últimas”.
Braian Romero superó, contra todos los pronósticos médicos,
una artritis que podría haberlo dejado afuera de las canchas
definitivamente. El futbolista sufrió la
enfermedad en el año 2013, cuando todavía era jugador de Acassuso y el médico
ya le había comunicado que debía abandonar el fútbol.
Recordando como comenzaron las molestias, el atacante dijo:
“Cuando me levanté de dormir la siesta me empezaron a venir dolores en la
cintura, que primero pensé que eran por haber dormido mal. Al otro día, el
dolor era peor y después de ir al club donde jugaba, me llevaron al hospital y
quedé internado. Ahí empezó todo”, recordó el jugador.
Ya internado, el panorama no era el mejor: “A pesar de las
pastillas y corticoides que me daban, seguía igual, no mejoraba. Llegó un
momento que mi doctor de cabecera me juntó con mi familia y gente de Accasuso y
nos dijo que yo no iba a poder jugar más, que me traten de buscar otra tarea
porque no me podía curar”.
“Ese día me volví llorando a mi casa, pero en el viaje le
dije a Dios que me tenía que sanar. Yo amaba el fútbol. Siento que recibí un
milagro porque ya no podía ni caminar y lo pude superar”, contó con felicidad y
emoción.
Al finalizar, en diálogo con Toda Pasión, Romero expresó un
gran mensaje por haber superado aquel duro momento: “Es una experiencia que
volvería a elegir, me ayudo a valorar muchísimas cosas. Uno a veces se pregunta
¿por qué a mí?. Pero después entendí para qué me pasó y fue extraordinario”.
Fuente Infierno Rojo



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