La particular historia del primer Clásico de Avellaneda que
por supuesto ganó Independiente ¿La conocías? ¡Mirá!
En 1907 se jugó el primer Clásico de Avellaneda y el equipo
de celeste y blanco llegó con aires triunfalistas previo al partido. Las calles
del barrio tenían pintadas que aseguraban como mínimo, un triunfo 40-0 para el
equipo que tenía la delantera más goleadora, con 46 goles.
En el caso de Independiente, la historia era otra. Con 40
goles recibidos, el equipo recién mudado a Avellaneda tenía la valla más
vencida del torneo y venía de perder por 21-1 ante San Isidro, el otro conjunto
que peleaba el campeonato.
Así llegó el 9 de junio y el Rojo – por entonces todavía de
blanco – jugó como local en la cancha de Manuel Ocantos al 540. El conjunto
blanquiceleste jugó aquel partido de celeste y rosa, puesto que esos eran sus
habituales colores por entonces, pero hubo muchas más curiosidades en torno al
partido.
Independiente no llegaba a juntar los 11 jugadores por lo
que Rosendo Degiorgi, presidente y capitán del Orgullo Nacional le propuso al
técnico del otro conjunto que el partido tuviera un carácter de amistoso.
Confiados en el poder de su delantera, declinaron la propuesta puesto que
vaticinaban una ventaja tal que les permitiera propinar una goleada y sacarle
diferencias a San Isidro en la pelea por el título. Degiorgi consiguió juntar
apenas 11 y salió a la cancha con un equipo que hasta entonces no había jugado.
Bazzara; González y Paitz; Zetti, Hermida y Marcelo
Degiorgi; Pomarini, Arregui, Tagliaferro; Peluffo y Rosendo fue el 11 inicial
que se puso rapidamente en ventaja – para sorpresa de todos – por 2-0.
Tagliaferro y Arregui marcaron los 2 goles, pero llegó el empate de la visita
antes del final del primer tiempo.
El empate siguió durante todo el segundo tiempo hasta que el
propio Rosendo Degiorgi, fundador del Club, responsable de elegir el nombre,
presidente y quien llevaba la cinta de Capitán tomó la pelota afuera del área y
sacó un tremendo derechazo para poner el 3-2 final a favor de su equipo y
decretar el triunfo en el primer clásico de Avellaneda.
Así inició la historia de los enfrentamientos entre estos 2
equipos que hoy tiene una disparidad de 23 encuentros a favor del único grande
de la Ciudad. El último detalle de aquel primer partido lo dio nuevamente Luis
Carbone, entrenador del equipo que en el contexto de un fútbol amateur tenía a
todos sus jugadores asalariados gracias a un acuerdo con la Municipalidad: se
acercó a Degiorgi con la intención de comprarle los 3 puntos.
“Hace 2 horas le ofrecí los puntos y jugar un amistoso. No
quisieron, rechazaron el ofrecimiento con el solo propósito de propinarnos una
goleada de esas que hacen época. La justicia no lo quiso así, ganamos en buena
ley y este triunfo no se vende por más ofrecimientos que ustedes quieran
hacernos”, respondió Rosendo.
Así las cosas, desde siempre y para siempre.
El único dueño de la Ciudad.
Fuente Infierno Rojo


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