La Selección Argentina, parada en el umbral de un nuevo
sueño, buscando volver al trono luego de más de 25 años. Colombia y Paraguay,
los grandes desafíos de la primera fase
La Copa América de Brasil 2019 le dará una nueva chance al
seleccionado argentino de cortar por fin la malaria que lo persigue. El último
título en certámenes de mayores se consiguió justamente en esta competencia:
fue en 1993, en Ecuador, donde el equipo de Alfio Basile venció a México en el
encuentro decisivo -2 a 0, con dos goles de Gabriel Omar Batistuta- y dio la
vuelta olímpica por segunda vez consecutiva, ya que también lo había hecho dos
años antes en Chile. Después de aquella consagración en el estadio Monumental
Isidro Romero Carbo, de Guayaquil, la alegría se fue siempre con otros y nos
dejó acumulando bronca durante casi 26 años.
¿Se acabará la mufa esta vez?
Ya en tierra brasileña, al
conjunto de Alejandro Sabella se le escapó por muy poco el Mundial 2014.
Ganar
allí, en la casa del eterno rival futbolístico, tenía un encanto especial, y el
deseo llegó hasta la final. Los alemanes terminaron alzando el trofeo más
importante en el Maracaná, pero ahora, como el país organizador es el mismo de
aquella oportunidad, la espera trae recuerdos y alienta la ilusión de que el
cierre esta vez sea distinto, aunque la formación de hace cinco años estaba
armada y la actual se encuentra en otra etapa, en la cual mandan el recambio y
una lógica incertidumbre que acompaña la gestión de Lionel Scaloni.
Argentina fue subcampeón en cuatro de las últimas cinco
ediciones: en 2004 y en 2007 Brasil se transformó en verdugo, primero por
penales y luego con un contundente 3-0, y las más recientes, en 2015 y 2016, se
escurrieron también en sendas series de tiros desde el punto del penal contra
idéntico adversario: Chile.
Curiosamente, la restante registró un adiós en
cuartos de final como local en 2011, pero en definitiva, los datos seguramente
desparramarán opiniones contrapuestas, entre los que valoran los méritos
acumulados para llegar al capítulo decisivo en cuatro torneos y quienes ven el
costado frustrante y negativo de la cuestión.
Nuevamente asoma una luz de esperanza, con Lionel Messi como
estandarte, más un pequeño grupo de “sobrevivientes” de su camada y mayoría de
jugadores que buscan estar a la altura de las exigencias y del peso de la
camiseta celeste y blanca. De todos modos, solamente el propio desarrollo de la
Copa entregará respuestas, en cuotas de noventa minutos cada una.
A partir del debut ante Colombia, entonces, veremos qué
camino recorremos y si podemos celebrar después de tanto tiempo o si la racha
adversa se extiende y nos sigue torturando.
Hablando de Colombia, la selección
del portugués Carlos Queiroz (en la era post Pekerman) asoma como un rival de
cuidado.
Mucho más que Paraguay, dirigida ahora por el argentino Eduardo
Berizzo, ya que la selección guaraní empieza un período de reconstrucción y si
bien tiene algunas figuras (como el ex Lanús Miguel Almirón), todavía mantiene
a varios de la vieja guardia en el ocaso de su carrera. La incógnita
lógicamente es Qatar, invitada a esta Copa y que vendrá seguro a hacer un papel
lo más digno posible.
Fuente Diario Popular


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