El central que alguna vez fue pilar y capitán, hoy está
relegado por Holan y espera que llegue una oferta desde Brasil.
Los dirigentes pretenden que el club interesado ponga
5.000.000 de dólares por él.
Por Favio Verona
Piensa, piensa, piensa y come el primer bocado. Piensa,
piensa, piensa y prueba el segundo. Piensa, piensa, piensa y da un sorbo de
agua. Piensa, piensa, piensa y mira por la ventana: en una de las canchas del
predio de Villa Domínico ve a sus compañeros corriendo. Piensa, piensa, piensa
y Víctor Cuesta se pregunta qué está haciendo ahí, en el comedor del primer
piso, almorzando más solo que un perro, mientras sus compañeros se entrenan
abajo.
Esa imagen del jueves pasado en el complejo del Rojo puede
ser el óleo colgado en la pared. Pero, como todo óleo, mucha pintura mezcla
detrás: el defensor que hoy está relegado por Holan arribó a Independiente a
mediados de 2014, luego del ascenso a Primera. Con Jorge Almirón como
entrenador, el central de 28 años mostró rendimientos que le permitieron
afianzarse en la zaga. Tan bueno fue su nivel que más tarde agarró la cinta de
capitán y luego fue citado por el Tata Martino para afrontar la Copa América
del Bicentenario, en la que debutó en la tercera fecha contra Bolivia (3-0), y
con gol incluido.
Hasta allí, el óleo despertaba alegrías y admiraciones en la
galería roja de Avellaneda. Pero el 6 de enero de este año el diablo metió la
cola en el asunto y llenó de fuego las palabras del oriundo de La Plata, quien
se paró frente a los micrófonos y dijo: “Si llega algo bueno para el club y
para mí, creo que es momento de aprovechar la oportunidad”.
Hasta esa fecha, incluso el mismo Holan barajaba no sólo
seguir manteniendo su titularidad, sino también otorgarle la capitanía (la
salida de Pellerano a Olimpia de Paraguay contribuía en la decisión). Sin
embargo, después de aquel sinceramiento a viva voz, el ex DT de Defensa y
Justicia reunió a todos sus dirigidos y les expresó que “el que no esté
convencido de seguir en el club, que se vaya ahora”. Pero eso no sería todo, y el
0-3 contra Racing en el verano -el zaguero fue titular- hizo saltar la última
chispa del volcán.
Hoy, Cuesta está lejos del 11 inicial, el sábado pasado
pidió no jugar el amistoso frente a San Lorenzo (iba a hacerlo para los
suplentes) y su representante Christian Bragarnik le acercaría en las próximas
horas una oferta de Brasil por él a los dirigentes. Teniendo en cuenta que los
mercados europeo y mexicano ya cerraron, éste sería el destino más plausible
para él. En tanto, la CD espera que el club interesado ponga al menos 5.000.000
de dólares. Otra opción, aunque menos convincente para Moyano y compañía, es
cederlo a préstamo. Sin embargo, el dirigente Héctor Maldonado declaró ayer en
La Red: “Ojalá se ponga bien y recupere la cinta, porque es importante para
nosotros”.
Por lo pronto, el defensor que tiene contrato hasta el 31 de
diciembre quiere irse. Como esa imagen del jueves que parece un óleo en la
pared, Cuesta también entiende que en el Rojo lo tienen colgado.
Fuente Olé

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