Por Antonella Rioseco
No es novedad el maltrato que sufren los hinchas cada vez
que tienen que viajar a Rosario para ver a su equipo. Esta vez no fue la
excepción, maltrato policial, balas de goma y una despedida acorde.
A los micros de la Subcomisión de Logística y Eventos del
club los demoraron más de una hora para realizar las requisas correspondientes.
Luego, hubo incidentes a la hora de ingresar al Marcelo
Bielsa.
La policía rosarina afirmó que había un exceso de capacidad
dentro del estadio debido a entradas truchas.
Por este motivo, no dejaban ingresar a la gente que había
llegado con los micros del club; recién
pudieron hacerlo a la media hora de haber comenzado el partido.
Por otro lado, la barra brava ingresó sin problemas y se
ubicó cómodamente en el centro de la tribuna.
Mientras tanto, empujones, corridas, golpes y balas de goma
por parte de la policía hacia la gente que esperaba ingresar a la popular
visitante.
Al finalizar el partido el hincha de Independiente tuvo que
soportar una lluvia de cascotazos y, nuevamente, el maltrato policial.
Lamentablemente estos hechos son moneda corriente en Rosario
y en varias canchas del fútbol argentino.
“Todo pasa”, una vergüenza.
Fuente De la Cuna al Infierno
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