La intimidad del asado "cábala" de la selección en
Ezeiza
Canchallena.com estuvo en el almuerzo del equipo argentino,
donde los parrilleros Nicolás y Jorge se encargaron de continuar con una
tradición que 'trae suerte'; "Con esta carne, le ganamos a Brasil
2-0", anticiparon
Los asadores en el predio de Ezeiza
Los olores se van mezclando, mientras Alejandro Sabella da
las últimas indicaciones en el último entrenamiento previo a viajar a Estados
Unidos, para el amistoso del próximo sábado ante Brasil. Cualquier olfato
parrillero puede distinguir que sobre las bras hay pollo, tira de asado y carré
de cerdo. Es el asado "cábala" de la selección argentina , que está
en manos de dos nombres desconocidos (Nicolás y Jorge), pero que parecen ser
claves en dos ámbitos que conocen muy bien: en el control de las dos parrillas
del predio de la AFA y en la supuesta "buena suerte" que tiene esta
comida. Y canchallena.com fue testigo de la cocción de los alimentos que
después pasaron por los platos de Messi y Cía.
Si bien pasan los cuerpos técnicos, los jugadores y los
demás integrantes de las distintas delegaciones argentina hay una costumbre que
no cambia desde la era Basile: el asado previo a los encuentros o viajes al
exterior (está vez es con destino a Nueva Jersey).
Mientras los jugadores concluyen su práctica en la cancha
uno del predio de Ezeiza, el carbón empieza a encenderse, mientras uno de los
parrilleros marca los tiempos: "No hay que apurar los tiempos porque cada
jugador tiene su preferencia: a punto, jugoso o bien hecho. Por ese motivo hay
que empezar bien temprano en la mañana o a la tarde si el asado es de
cena".
Luego del último pitazo de Alejandro Sabella, los jugadores
se retiran a sus habitaciones, mientras en las parrillas se empiezan a salar,
con mucho cuidado y sin exceso, las carnes. "No hay achuras porque todo el
asado está consensuado con el cocinero y el departamento médico. El asado para
los chicos hace que se sientan como en casa, porque sabemos que lo extrañan en
Europa", enfatizan ambos cocineros.
Con el tiempo justo llega el grito desde el primer piso de
la concentraicón, para que los parrilleros comiencen a servir el asado para el
plantel: "No es mucho, son sólo 25 kilos entre carne vacuna, cerdo y pollo
para todo el plantel y el cuerpo técnico".
La liturgia se repite en la previa de cada partido de la
selección y desde la parilla, en la antesala del aplauso para los asadores, se
animan a avisar que cuando ellos están al frente de la preparación, el equipo
nacional no pierde. "Con esta carne, le ganamos a Brasil 2 a 0",
sentencian orgullosos, al tiempo que la delegación piensa en trasladar sus
ilusiones a Nueva Jersey, con la mira en el superclásico continental.
Fuente Cancha Llena
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