El Rojo nunca pudo dar vuelta un partido con Milito, el
equipo juega cada vez peor y no reacciona.
No tuvimos el juego asociado que pretendemos y debemos
mejorar porque sino vamos a seguir sufriendo”. Milito ya hizo el diagnóstico,
pero aún parece no tener la cura. En lugar de crecer, Independiente involuciona
a medida que pasan los partidos. Lejos de ser el equipo ofensivo que pretende
el Mariscal, el Rojo se torna inofensivo: no genera situaciones, tiene posesión
sólo en campo propio, carece de precisión en velocidad para generar
superioridad numérica, de aceleración para fabricar el espacio o dejar a algún
delantero uno contra uno.
“Ultimamente lo estamos haciendo muy mal”, dijo el DT tras
la lapidaria caída ante Atlético Tucumán (0-2). Aunque no argumentó cómo va a
hacer para solucionar el problema. El equipo tampoco reacciona cuando comienza
perdiendo, como si no lograra reponerse al efecto adverso de un gol en contra.
Con el Mariscal, Independiente arrancó en desventaja contra Defensa (0-1), ante
Quilmes (1-1), Tigre (1-1) y el sábado contra el Decano. El último encuentro en
el que logró revertir un resultado en contra fue contra Banfield (3-1), el 12
de marzo, con Pellegrino de DT. “Milito le va a encontrar la solución a lo que
nos está pasando”, le había comentado el capitán, Cuesta, a Olé . “Debemos
seguir trabajando para mejorar”, repite Milito. Por ahora, parece ser sólo una
expresión de deseo.
Fuente Olé

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