El repaso de las horas posteriores a la muerte de Grondona y
los problemas para encontrar un nuevo líder de la AFA
Por Cherquis Bialo
(Gerardo Viercovich)
Aquella oscuridad absoluta, sólo era interrumpida por las
luces de autos que con marcha lenta y respetuosa buscaban un lugar cercano al
gimnasio de Futsal para estacionar.
El predio de Ezeiza, al caer la noche, había escondido sus
verdes campos, sus flores, plantas y árboles. Y una lenta neblina descendería
hasta convertirse, ya de madrugada, en una bruma de molesta opacidad.
Desde las 20:19 del miércoles 30 de julio de 2014, el
funeral de Grondona quedó liberado para un desfile incesante de cientos de
personas dispuestas a darle su último adiós. En la capilla ardiente que rodeaba
su austero féretro, el primer centenar de amigos se estremeció con el responso
ofrecido por el Obispo de Avellaneda, Monseñor Oscar Frazzia. Ya eran las 21:30
horas.
Dirigentes, jugadores, ex jugadores, empleados de la AFA de
todas las áreas y jerarquías, directores técnicos de distintas épocas,
planteles en delegación, miembros de la Selección Argentina de Fútbol que se
hallaban en el país tras haber jugado el Mundial de Brasil, amigos personales y
destacadas figuras de la política, iban sumando sus condolencias a la familia
Grondona. Y allí, junto al féretro, Liliana, su esposo Genaro Aversa, Julito,
Humberto y los nietos de Don Julio, como siempre, unidos, fueron recibiendo
abrazos, apretones de manos, emoción y en muchos casos lágrimas de solidarios
asistentes.
La prensa trabajaba desde el portón de ingreso, pues fue
decisión de la familia que no hubiera ni filmaciones, ni fotos, ni testimonios.
Siquiera de la propia prensa de AFA. Sin embargo, Humbertito consintió, cerca
de la medianoche, que los periodistas acreditados en AFA ingresaran como
cualquier otra persona vinculada por el afecto, tras una gestión de Alejandro
Monclá, presidente del CEPA (Centro de Periodistas Acreditados en AFA).
Mauricio Macri se acercó para darle el pésame a la familia
Grondona (Télam)
Rápidamente, el amplio gimnasio fue tomando fisonomía
multitudinaria dividiéndose en grupos. Solo la llegada de algún funcionario
volvía a reagruparlos para el saludo protocolar de rigor. El primero en arribar
fue quien era por entonces jefe de Gobierno de la Ciudad –hoy Presidente de la
Nación- Mauricio Macri. Lo acompañó en la ocasión Diego Santilli, el actual
vicejefe de Gobierno de la Ciudad, quien por entonces era secretario de
Ambiente y Espacio Público. Macri tuvo muchas diferencias con Grondona en su
época de presidente de Boca Juniors, pero éstas siempre fueron respecto de la
gestión, de la visión diferente sobre la prospectiva del fútbol en general y de
la AFA en particular. Y Santilli es hijo de quien fuera un exitosísimo
presidente de River: campeón de AFA, de la Libertadores y campeón
Intercontinental en el 86, don Hugo Santilli, unido a Grondona por la vida y
por la historia.
No faltaron anécdotas. Como en todo velatorio. Se recordó
cuando Macri llevó varios proyectos para modernizar a la AFA. Uno eran las
Sociedades Anónimas. A la sazón una cuestión reactualizada en la agenda del
fútbol. Por entonces, el actual presidente era nada menos que secretario
general de la AFA.
—Don Julio, hay que modernizarse, hay que mover los
estamentos del fútbol, hay que buscar nuevos sponsors, hay que relevar el
verdadero precio de los derechos– proponía el joven Macri.
—Tenés razón Mauricio, vamos a llamar a una extraordinaria
del Comité Ejecutivo en Ezeiza, lo tratamos, lo votamos y chau.
—Bueno, está bien Don Julio, pero no podemos perder más
tiempo. ¿Cuándo la hacemos?, exigió Macri
—Ahora, termina el Mundial (Francia 1998) y la hacemos,
respondió Grondona.
Dicen los históricos dirigentes que todos los miembros del
Comité Ejecutivo que habrían de votar, desfilaron primero por la ferretería que
Don Julio tenía en Sarandí. Y tras las tertulias, cada uno sabía qué cosa había
que votar.
(Télam)
La reunión fue el 20 de julio de 1998. Macri expuso ante los
miembros del Comité y muchos ex dirigentes y dirigentes que estaban como
invitados. Les habló del futuro, del marketing, de un nuevo orden de
comercialización y de las sociedades anónimas en el fútbol. A su término,
Grondona, dijo:
—Bueno, escucharon al presidente de Boca, vamos a votar su
propuesta. Levanten la mano los que están por el SI.
Solo se elevó la mano de Macri. "¿Hay alguna
abstención?". "No", respondieron. A lo que Grondona, poniéndose
de pie y encogiéndose de hombros, ya resignado, le exclamó con manifiesta y
compungida solidaridad: "Perdimos, Mauricio…".
Luis Segura, Juan Carlos Crespi, José Lemme y el doctor
Miguel Ángel Silva eran, de alguna manera, los anfitriones que entre otros
recibían a las autoridades nacionales y a los dirigentes y ex dirigentes del
fútbol local. Estos se hallaban sentados en improvisadas rondas de butacas o
sillas, casi en un extremo del gimnasio.
En el otro, de manera perpendicular, los dirigentes de la
Confederación Sudamericana de Fútbol, quienes fueron arribando desde sus
diferentes países entre ese miércoles y el día siguiente. No faltaron
discusiones por la sucesión de Nicolás Leoz, ya sancionado por la FIFA, antes
del estallido en Zurich de mayo de 2015.
El "enlace" entre ambos grupos lo llevaba a cabo,
voluntaria y exclusivamente, Alejandro Burzaco, por entonces CEO de Torneos,
hombre de la mayor confianza de Don Julio. Además, factótum de los negocios
televisivos.
Se lo veía a Alejandro Burzaco organizar, ir y venir,
generar diálogos entre los de la Conmebol y los de la AFA. La
"sucesión" del presidente fallecido ya estaba en marcha.
Algunos hablaban en su grupo sobre las futuras elecciones
arriesgando algún nombre de candidato joven, nuevo e "ideal", propuesto
por el propio Burzaco, otros respecto de la "impostergable" Liga, y
casi todos sobre necesidades y deudas de sus clubes. En esas circunstancias,
muy pocos evocaban la memoria de Julio Grondona, cuyo tibio cadáver descansaba
para siempre entre los encajes de su féretro.
—¿Usted está a cargo del protocolo?, me preguntó un señor de
traje negro con un handie pegado a su oreja.
—No señor, yo soy el Director de Medios, ¿dígame en que lo
puedo ayudar?
—Perdone, me lo señalaron a usted para hacer algunos arreglos.
—OK. ¿Qué arreglos?
—Venga, ¿podemos hablar afuera?
—Claramente.
—Vea señor, la Presidente vendrá esta noche y necesitamos
tomar algunas precauciones de manual. Indiqueme quién está a cargo de la
seguridad del lugar, a ver si logra que nos den un plano, ¿los edificios están
vacíos?, continuó.
—Sí, el primero que vieron al ingresar está dedicado a los
Juveniles, mire la hora que es, no hay nadie, quédese tranquilo. Y el que está
al fondo es para la Selección Mayor, tampoco hay nadie…
—Bien, bien. ¿Hay antenas? ¿columnas elevadas? ¿ventanas que
miren a este gimnasio?
El hombre ya eran cuatro hombres. Todos con sus aparatos de
sofisticada comunicación. El director del predio, Ruben Moschella, convocó al
personal de las áreas inquiridas y la avanzada de la seguridad presidencial
quedó satisfecha.
—¿A qué hora viene la Presidente, señor?, le pregunté al
hombre del handie.
—Termina una reunión en Casa de Gobierno y viene para acá.
Luis Segura, en su carácter de Vicepresidente 1°, fue quien
la recibió en una de las puertas laterales hasta donde llegó en un automóvil
presidencial arribado una hora antes y estacionado al pie de la cancha número
dos de fútbol.
Cristina Fernández de Kirchner bajó sola del automóvil, pues
Oscar Parrilli y Carlos Zannini, quienes habían hecho el trayecto con ella en
helicóptero desde Plaza de Mayo, entraron por la puerta opuesta.
Ya habían pasado Jorge Capitanich, Daniel Scioli, Aníbal
Fernández, Gabriel Mariotto. Llegaban y se iban los miembros del Comité
Ejecutivo, del Colegio de Árbitros, del Centro de Formación Arbitral, del
Consejo Federal, del Tribunal de Disciplina, del Superior Tribunal de Cuentas,
empresarios, sindicalistas…
(Gerardo Viercovich)
Eugenio Figueredo –presidente entonces de la Conmebol-,
Manuel Burga Seoane –presidente de la Federación Peruana de Fútbol-, Juan Ángel
Napout –presidente de la Liga Paraguaya-, Sergio Jadue –presidente de la
Asociación Nacional de Fútbol de Chile-, Ángel María Villar –presidente de la
Real Federación Española de Fútbol y por entonces vice de la FIFA-, su hijo
Gorka Villar -actual miembro de la FIFA (ambos viajaron de urgencia desde
Madrid)-, se encolumnaron detrás de Alejandro Burzaco para hacerle el
"besa mano" a la Presidenta, quien 32 minutos después de su llegada y
tras ofrecer sus condolencias a la familia Grondona, habría de retirarse de la
misma manera en que llegara.
Las dos noches fueron de incesante desfile. Grupúsculos
(Boca, River, Racing, Independiente, San Lorenzo) y Grupos (las categorías del
ascenso y el Consejo Federal) murmurando sobre el futuro del fútbol argentino.
El hombre que los mantenía unidos descansaba para siempre en un cajón.
El observador objetivo no podía dejar de intuir que aquel
funeral prenunciaba los convulsionados años venideros. Siquiera en las
conductas de las condolencias se advertía fraternidad. Por el contrario,
quedaban claras las divisiones en torno a la capilla ardiente.
El viernes 1 de agosto llegarían al país para despedir los
restos de Julio Grondona, Joseph Blatter, en ese tiempo presidente de la FIFA y
Lionel Messi, el jugador número uno del Mundo por quien Grondona sentía el
sincero cariño de amor filial. Más aún, a él se debe que Lio juegue para la
Selección Argentina cuando hubo que reaccionar rápidamente ante la seducción
española.
Ese viernes, los restos de Julio Humberto Grondona fueron
sepultados al mediodía en una bóveda del Cementerio de Avellaneda, para que
descansen paz junto a los de su esposa, Nélida Pariani. En el trayecto desde el
Predio de Ezeiza, el cortejo pasó por el Estadio de Arsenal F.C., en Sarandí,
el club realizado por la familia con sus propias manos y esfuerzos. Una enorme
y multitudinaria comitiva lo despidió con emoción y respeto. Previamente, en el
Complejo Deportivo Habitacional de Ezeiza, se realizó un responso oficiado por
el Capellán Omar Rey. Estuvieron presentes dirigentes de FIFA, CONMEBOL, y de
la Asociación del Fútbol Argentino. También algunos jugadores de la Selección
Argentina, empleados de la AFA y familiares.
(Gerardo Viercovich)
Tras 25 meses, cuesta entender algunas conductas de quienes
lo despidieron con supuesto dolor y hoy irrespetan su memoria. Se trata de
dirigentes que potenciaron la pusilanimidad a través del "sijulismo",
que vivieron pidiendo, que votaron incondicionalmente por años sin razonar a
cambio de favores y privilegios que hoy denostan.
Algunos dicen no haberlo conocido "lo suficiente"
y otros se declaran ajenos a toda influencia. Nada pasó en los 35 años del
gobierno de Grondona que él no haya respaldado. Desde préstamos de dinero hasta
golpes institucionales incruentos para ungir cúpulas dirigenciales.
Algunos, probablemente una mayoría de clubes en términos
objetivos, siguen luchando por defender su doctrina. No son los poderosos
clubes de la Primera División, no son los judas del beso póstumo. No son ni
hipócritas, ni traidores. Y aunque son muchos, van quedando lejos del poder que
intenta disminuirle los derechos adquiridos.
Si en lugar de una nota periodística se tratara de un ensayo
de ficción, el autor revisaría qué le pasó a la AFA, al Fútbol Argentino, a la
Conmebol y a la FIFA, sus centros de acción, después de su muerte. Más aún a
algunos de los dirigentes que viajaron desde sus países para despedirlo. Veamos
algunos casos:
AFA. Intentó llevar a cabo dos actos eleccionarios para
encontrar estatutariamente al presidente que lo reemplazara. En la primera
elección –3 de diciembre de 2015- se produjo el ridículo 38-38 con 75
asambleístas votantes. Nula. Cuando se iba a llevar a cabo la segunda –30 de
junio de 2016- , la Inspección General de Justicia lo impidió. Hoy la AFA está
intervenida con respaldo de la Conmebol y de la FIFA y los principales actores
de la contienda –Segura y Tinelli– están fuera de la agenda de la AFA, Segura
por desgaste y Tinelli interdicto.
Luis Segura está procesado en la causa Fútbol para Todos
(Nicolás Stulberg)
DIRIGENTES. Luis Segura (ex Presidente), Rafael Savino,
Miguel Ángel Silva (ex Secretarios Generales), Eduardo Spinoza, Carlos Portell,
José Lemme (ex Tesoreros), están procesados en la causa Fútbol para Todos. Y
los tres primeros, además, esperan la resolución de la jueza María Servini, por
una imputación Penal Tributaria.
Loretta Lynch, la fiscal que investiga a los ex dirigentes
de la Conmebol (Reuters)
CONMEBOL. Eugenio Figueredo, Juan Ángel Napout, Sergio Jadue
y Manuel Burga Seoane, todos ellos presentes en el funeral, están procesados
por supuestas coimas en la investigación
llevada a cabo por la Justicia Norteamericana bajo la investigación de la
fiscal Loretta Lynch.
ALEJANDRO BURZACO. Quien era el hombre más influyente en las
decisiones de Grondona y diseñaba la sucesión dirigencial de la AFA, se halla
bajo arresto domiciliario en Nueva York, protegido por el programa para los
"arrepentidos".
(Reuters)
JOSEPH BLATTER. Antes de cumplirse el primer año de su
emocionante discurso de "despedida" ante los restos de su amigo Julio
Grondona, a fines de mayo de 2015, Blatter fue reelecto presidente de la FIFA.
Las investigaciones posteriores por corrupción lo obligaron a abdicar primero y
a renunciar después a su cargo. Está bajo proceso.
Messi ya erró el penal y es el inicio de su debacle en la
final (AFP)
SELECCIÓN NACIONAL DE FÚTBOL. Perdió dos finales sucesivas
por la Copa America –2015 en Chile- y la Copa América del Centenario –2016 en
Estados Unidos- por penales frente al mismo rival: Chile. Renunció Gerardo
Martino. Su ciclo fue el más breve en la historia moderna de las Selecciones
Nacionales. Además, por primera vez en su historia, perdió frente a Ecuador y
Paraguay en casa y la clasificación para Rusia 2018 ingresó en zona de alta
preocupación.
Muchas cosas pasaron en aquel funeral. Quienes asistimos
podemos ver unos duendes que ocupan el invisible espacio de la condición
humana. Y sus visibles consecuencias. Cual si se tratara, para muchos, de una
maldición…
Fuente Play Fútbol










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