Pérez ya definió. Será el segundo gol de Independiente.
Marco Pérez la metió al final y se llevó los aplausos de los
hinchas del Rojo. Antes se habían reconciliado con Defederico por su gran
jugada en el gol de Núñez. Fue victoria por dos salvadas de Assmann.
Independiente jugó mejor de lo que juega siempre, pero aún
así le costó como cada vez que se presenta en el Libertadores de América (llevaba
tres sin ganar de local). Y debió sufrir hasta los últimos minutos para
conseguir un triunfo agónico ante Godoy Cruz (2 a 1), fundamental para su
despegue anímico.
El equipo de Ramón Díaz tuvo la pelota durante casi todo el
partido. Hizo el gasto, apostó al ataque, tocó por abajo, abrió la cancha y
dominó a un rival muy mezquino en el inicio. El tema es que el Rojo no tiene
contundencia, entonces todo su esfuerzo queda en la nada. Le cuesta tanto
concretar que siempre lo paga.
Tardó muchísimo en marcar la ventaja, luego de haber llegado
con claridad en varios pasajes. Y lo consiguió gracias a un momento de
inspiración del resistido Defederico, quien se mandó un jugadón y habilitó a
Núñez para el 1 a 0. Iban tres minutos del segundo tiempo y parecía que, por
una vez, tendría paz. No obstante, la paz le duró 15 minutos: el tiempo que
tardó el incansable Ramírez en empatar la historia. Entonces volvieron los
insultos y la intolerancia. Sobre todo la frustración.
Otra vez se repetía el mismo desenlace y sin final feliz.
Pero, tras un gran pase de Osmar Ferreyra, apareció de la nada el colombiano
Marco Pérez, otro resistido, y le puso el moño al partido con una definición
hermosa a los 44’. Quedaba un poquito más de sufrimiento aún, aunque parezca
mentira: Damonte, en el descuento, tuvo una clarísima que tapó Assmann. El
grito de desahogo tras el pitazo de Trucco sintetizó todo lo que sufre esta
versión del Rojo. Por ahora, es lo que hay…
Fuente Olé

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.